Artículos de: Enero, 2013

Manifestaciones de la crisis en América Latina y las paradojas del neo-desarrollismo argentino

RESUMEN: El agravamiento de la crisis global acentúa las limitaciones de la economía latinoamericana para atemperar la turbulencia. Aumenta la centralidad de UNASUR, pero el fondo de estabilización no contrarresta la extranjerización de las finanzas y el estancamiento del Banco del Sur. Las enormes reservas terminarán socorriendo a los banqueros europeos, si no hay avances en la moneda común. El extractivismo exportador impide repetir el desarrollo manufacturero asiático y refuerza la preeminencia de las empresas transnacionales. Los planes asistenciales no reducen la desigualdad, ni atemperan la superexplotación, mientras la lumpen-burguesía del narcotráfico potencia la marginalidad social. El desprestigio neoliberal ha resucitado los enfoques neo-desarrollistas, pero la sustitución de las viejas burguesías nacionales por grupos exportadores obstruye los proyectos de reindustrialización. En este contexto si plantea la posibilidad de una tercera vía verdaderamente popular.

Al concluir el año 2011 reaparecen los nubarrones sobre la economía latinoamericana. El brusco agravamiento de la crisis global augura un freno del crecimiento que aumenta el nerviosismo. Durante el último quinquenio el producto bruto regional mantuvo un ritmo ascendente del 5% anual, a pesar de la desaceleración registrada en el 2009. La recuperación posterior se prolongó durante el 2011, que finalizaría con un incremento de 4,4% del PBI. Hay previsiones de otro aumento del 4,1% para el 2012, pero nadie sabe cuánto durarán los escudos protectores frente a la nueva turbulencia internacional.

Los neoliberales advierten contra la recaída y proponen recortar el gasto público para reforzar las defensas. Aunque la deuda pública y privada es muy inferior al promedio de los países desarrollados, promueven la contracción para asegurar las acreencias de los banqueros. Sus convocatorias a la austeridad expresan esta prioridad de los financistas. Por el contrario, los heterodoxos alientan la continuidad de políticas contra-cíclicas. Los economistas de CEPAL presentan esta intervención como un acto de transgresión del neoliberalismo, olvidando que en numerosos países (México, Colombia o Chile), estas medidas complementan la continuidad del libre-comercio y las privatizaciones. Son iniciativas más dependientes de los ingresos fiscales que de las ideologías gubernamentales . Este intervencionismo no ha sido el único atenuante de la crisis. También la apreciación de las materias primas exportadas, el ingreso de capitales sin oportunidades de inversión en los países centrales y la desincronización del ciclo regional han limitado el impacto del temblor .

Esta combinación de circunstancias se corrobora en la gran heterogeneidad de situaciones nacionales y en la escasa conexión de la reactivación con estrategias peculiares. Se han registrado altas tasas de crecimiento en países con políticas económicas heterodoxas (Argentina) y ortodoxas (Perú) y también resultados inversos en países del primer grupo (Venezuela) y del segundo (México). El efecto atenuado del tsunami global se ha verificado, además, especialmente en el sur del continente. Centroamérica y el Caribe sufren el duro contagio de la recesión estadounidense.


Anatomía del Kirchnerismo

RESUMEN:
El kirchnerismo reconstruyó el estado idealizando al capitalismo regulado, subsidiando a la burguesía y esperando el surgimiento de un funcionariado eficiente. Ha forjado un régimen con pilares para-institucionales y las semejanzas de contexto con el primer peronismo no se extienden a la relación con los trabajadores.
El gobierno tiene un perfil centroizquierdista y desarrolla contradictorias políticas de regimentación y democratización en torno a los derechos humanos, los medios y la justicia. Retoma los intentos de fusión del peronismo con el progresismo, en choque con los caceroleros de la derecha y el protagonismo sindical.
La perpetuación de la desigualdad y el rechazo oficial de horizontes socialistas conspira contra las metas imaginadas por el progresismo K. Este sector actúa con escasa autonomía y reduce las opciones actuales a la simple elección entre dos campos.
La derecha trabaja por una restauración neoliberal. El marco democrático y las expresiones de soberanía desatan sus enojos elitistas. Promueve el revanchismo gorila mediante hipócritas convocatorias al dialogo y en su cruzada contra el populismo alienta la despolitización.
El formalismo republicano oculta viejas complicidades con dictaduras y una persistente aversión a la democracia real. Esta duplicidad se verifica en la apología de la Constitución vigente. La centroizquierda anti-K comparte estas estrategias de institucionalidad conservadora, apuntalando campañas y candidaturas regresivas. Postula repetir la experiencia de gobiernos vecinos, que resisten los avances democráticos y sociales logrados en nuestro país.
La izquierda partidaria constata la naturaleza capitalista del gobierno, sin clarificar las singularidades del kirchnerismo. Tampoco especifica el carácter progresivo o regresivo del bonapartismo oficial. Su neutralidad en los conflictos oficiales con la derecha ilustra una carencia de brújula.
La izquierda independiente propone prácticas militantes inspiradas en la tradición revolucionaria latinoamericana. Cuestiona al gobierno sin aceptar puentes con la derecha, pero afronta el desafío de superar los resabios del autonomismo anti-electoral. El 2013 confirmará el excepcional momento que vive Argentina.