Trump rompe el orden internacional, pero no puede sustituirlo y esa contradicción explica sus incoherencias. Fracasó en su intento de reconstruir la maltrecha economía estadunidense, mediante un paréntesis en el intervencionismo militar y disfraza ese fallido con una retórica delirante. Soberanistas, neoconservadores y globalistas comparten el ADN belicista y solo divergen en las prioridades, momentos o lugares de la acción militar. Ya debaten alternativas al desorden sin rumbo que genera el magnateLeer texto completo [PDF]