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La economía de la pos-pandemia en disputa

La crisis no es una peculiaridad argentina, pero presenta un alcance catastrófico y reaviva la contraposición entre el ajuste y la redistribución. Los modelos de retracción salarial y torniquete monetario contrastan con las iniciativas para recuperar los ingresos populares y reactivar la producción interna.
Vicentin es el caso testigo de esa disyuntiva. Imponer normas de utilidad pública en el sistema financiero ante bancos que ahogan el crédito es otra encrucijada. La misma batalla se procesa en el demorado impuesto a las grandes fortunas. El canje de la deuda es innecesario, nocivo y obstruye esa perspectiva. Confirma las vacilaciones de un gobierno con intenciones progresistas, pero ingenuas reivindicaciones del capitalismo.
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El imprevisto gatillo de un viraje económico

La pandemia ha trastocado todas las prioridades de un gobierno que recién arrancaba. Fernández enfrenta ahora dos emergencias simultáneas: el tsunami sanitario y el agravamiento de la recesión.
Como el coronavirus llega más tarde al hemisferio sur, Argentina puede asimilar lo ocurrido en el norte. Pero esa ventaja sólo brinda un poco más de tiempo para emparchar un sistema sanitario destruido. El gobierno aceleró el inicio del aislamiento social, frente al gravísimo peligro que se avecina por la carencia de respiradores y hospitales. Todos temen las consecuencias de un salto exponencial de los contagiados y se intenta aplanar la curva de los afectados, para distribuir su impacto en la estructura sanitaria.
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Deuda, FMI y auditoría en un contexto inédito

Macri deja una herencia catastrófica, con improvisaciones finales contrapuestas a su credo neoliberal. Inició un insólito default, que debería transformarse en suspensión y reordenamiento de todos los pagos. Otras alternativas de renegociación no permitirán recomponer el ingreso popular. El FMI comparte con el modelo económico y el gobierno la responsabilidad del colapso actual. Afronta, además, severos cuestionamientos que afectan su status de acreedor privilegiado. Para esclarecer cómo se financió la fuga de capital corresponde implementar una auditoría, que surgirá de la movilización popular. Esa presencia callejera es indispensable para recuperar lo perdido.

Argentina: Más grave que Grecia y lejos de Portugal

Todos los indicadores de la economía confirman un dramático escenario con cuatro posibles desenlaces. La improbable continuidad del oficialismo implicaría un ajuste recargado y la eventual dolarización frente a una gran debacle. El desahogo de la década pasada choca con el protagonismo acreedor del FMI, la adversidad comercial y la desvalorización irresuelta. El calvario de Grecia anticipa los padecimientos que afrontará el país, en una renegociación de la deuda amoldada al FMI. Las expectativas en un alivio portugués tienden a diluir la batalla contra los financistas.

Al borde del abismo

La impotencia del gobierno frente a la corrida cambiaria acelera un dramático desenlace de la crisis. Macri intentó contener la desvalorización del peso anunciando un inexistente auxilio adicional del FMI y terminó empujando la cotización del dólar por encima de los 40 pesos. Luego se recluyó en un frenético fin de semana para renovar su gabinete y fracasó en implementar los cambios en danza. Finalmente apareció en la pantalla con la novedad de un ajuste sobre el ajuste. Con la drástica meta del “déficit fiscal cero” mendigó un respiro a los acreedores.

Otro camino para enfrentar la crisis

Argentina afronta una gravísima crisis con escenarios de controlada regresión o inmanejable estallido. Para evitar esos padecimientos hay que rechazar el acuerdo con el FMI y suspender los pagos de la deuda. Mediante el control de cambios se puede contener la fuga de capital y la regulación estatal de los bancos es indispensable para proteger al pequeño ahorrista.
Para evitar el empobrecimiento de los jubilados es prioritario frenar el despojo al Fondo de Garantía. El agujero fiscal puede subsanarse con impuestos a los ganadores del modelo y la inflación debe ser neutralizada con el control de precios. Urge revertir la desprotección de la economía frente a las adversidades internacionales.
Los aumentos de los salarios y la prohibición de los despidos deben ser la respuesta al ahogo que propicia el FMI. Hay que transparentar el desfalco de los tarifazos con la revisión de los contratos y reactivar la obra pública para contrarrestar la recesión.
El gobierno improvisa parches frente a una crisis generada por el modelo neoliberal. La resistencia se afianza con el protagonismo de los trabajadores, la irrupción de los movimientos sociales y el viraje de la clase media. La batalla en curso necesita un programa.

En picada hasta el Fondo

La crisis ya devoró a tres estrellas del “mejor equipo de los últimos 50 años”. Stuzzeneger fue sepultado por la corrida cambiaria y no es muy relevante si no supo pulsear con el mercado. Quedó simplemente desbordado por el desplome del modelo. Lo mismo ocurrió con las figuras emblemáticas del tarifazo (Aranguren) y la apertura comercial (Cabrera). Estos personajes combinaron el repudio de la población con enemistades de negocios en su propio círculo. Los chivos expiatorios se multiplican sin detener el acelerado deterioro de Macri.

Ellos o nosotros.

Siempre se supo que Macri gobernaba para los ricos y que su modelo económico desembocaría en una gran crisis. La primera afirmación quedó corroborada por la redistribución regresiva del ingreso perpetrada en los últimos dos años. La segunda comenzó a verificarse con la corrida cambiaria de la última semana.

Las fantasías neoliberales de Macri

Todos los datos de la economía confirman que el macrismo incumplió sus promesas. Improvisa justificaciones de su inoperancia y reflota inconsistentes creencias sobre el declive argentino. Además, convalida la corrupción de los financistas off shore, disimula las enormes analogías con los 90 y elude registrar la inadaptación estructural a la mundialización neoliberal. Las contraposiciones con el modelo neo-desarrollista omiten el sustrato capitalista común de ambos esquemas.

La economía de Macri

Seis meses de gestión confirman que Macri implementa un ajuste neoliberal para transferir ingresos de los trabajadores a los capitalistas. Esta agresión genera resistencias populares y crecientes desequilibrios, en un marco económico adverso que induce al gobierno a ensayar virajes. Mientras prioriza la aprobación de leyes regresivas, retoma el gasto público, convalida el déficit fiscal y atenúa el apriete recesivo. ¿Cuáles son los sectores más beneficiados de la clase dominante? ¿Llegará la anunciada reactivación? ¿En qué se asemeja el modelo actual al menemismo?