:: economía internacional

El sentido de tantas incongruencias

Trump rompe el orden internacional, pero no puede sustituirlo y esa contradicción explica sus incoherencias. Fracasó en su intento de reconstruir la maltrecha economía estadunidense, mediante un paréntesis en el intervencionismo militar y disfraza ese fallido con una retórica delirante. Soberanistas, neoconservadores y globalistas comparten el ADN belicista y solo divergen en las prioridades, momentos o lugares de la acción militar. Ya debaten alternativas al desorden sin rumbo que genera el magnateLeer texto completo [PDF]

Virajes bélicos por fracasos económicos

Frente a la decepción que afrontó en la economía, Trump retomó el rumbo militarista. No logró restaurar la hegemonía del dólar, ni reducir el déficit comercial o incentivar la repatriación de las grandes compañías. Tan solo añade riesgos con su apuesta por la burbuja de la IA. Optó por el belicismo para reforzar la persecución de inmigrantes, pero no contrarrestó su debilitamiento político interno y afronta el rechazo en las calles. No logra remontar el ocaso del sueño americano.Leer texto completo [PDF]

China impone la agenda

Trump esperaba imponer aranceles a China y ahora suplica la apertura de los mercados de su rival. Las sanciones fracasaron y afectaron a la economía norteamericana. Estados Unidos pierde concertado o disputando con su adversario también en el terreno digital. China no cedió a la presión occidental cuando su economía despuntaba y ahora fija las condiciones de cualquier tratativa. Su ventaja proviene de la estructura social y del manejo del Estado, que no controlan los sectores enriquecidos. El imperialismo sostiene el rearme de Japón y no descarta una opción belicista con Taiwán.Leer texto completo [PDF]Leer texto completo [PDF]

La embestida contra Rusia

El acoso occidental de larga data contra Rusia escaló con la guerra de Ucrania, que deterioró a la economía europea y aumentó su subordinación a Estados Unidos. Frente al freno ruso de esa embestida y la reorientación de su comercio, los belicistas euro-americanos tantean un conflicto de mayor alcance. Crece la rusofobia que autodestruye al Viejo Continente, pero despunta una inédita crisis transatlántica. Putin sopesa las consecuencias de convalidar la exigencia interna de drásticas respuestas.Leer texto completo [PDF]

Irán trastoca Medio Oriente

La derrota de Estados Unidos marca un punto inflexión en su dominación imperial de la región, que ya se verifica en la negociación del armisticio. Con importantes innovaciones bélicas, Irán propinó múltiples reveses a su agresor. Ha quedado tan dañada la presencia del Pentágono en el Golfo, como el dispositivo del petrodólar. Israel boicotea cualquier acuerdo, pero afronta un fulminante desprestigio internacional, cuando su coraza defensiva ha sido quebrantada por los misiles de Irán y tambalea el ensayo ultra colonial en Gaza.Leer texto completo [PDF]

BRICS V: Controversias en la izquierda

Leer texto completo [PDF]El diagnóstico transnacionalista de entrelazamiento mundial de Estados y clases dominantes impide comprender a los BRICS, porque desconoce la persistencia de intereses nacionales contrapuestos. La equiparación del quinteto con el imperialismo asemeja erróneamente los negocios con el uso de la fuerza. El mero contraste del autoritarismo del grupo con la democracia occidental repite mitos del liberalismo y la simple denuncia de su lejanía del socialismo, no aporta indicios para este camino. Esos desaciertos tienen graves consecuencias políticas.

BRICS IV: Una coalición defensiva frente al imperio

Leer texto completo [PDF]El declive de Estados Unidos explica el ascenso de los BRICS. Conforman una coalición defensiva frente a la agresividad imperial, que podría mejorar las condiciones de lucha contra el principal enemigo de los pueblos. No retoman el antiimperialismo, ni la homogeneidad de Bandung, pero tienen ciertas semejanzas con los No Alineados en el perfil desarrollista. Un cambio en el equilibrio de las fuerzas mundiales contribuiría a recuperar el proyecto popular, con otros sujetos y gobiernos. Las demandas radicales frente a cada cónclave apuntalan unaa lucha que exige horizontes anticapitalistas. Es más útil registrar la heterogeneidad de los BRICS que postular una forzada identificación con el Sur Global.

El suicidio de Argentina y el veto de Brasil

América Latina es muy relevante para los BRICS y Brasil mantiene su protagonismo con gobiernos de distinto signo. El veto al ingreso de Venezuela ilustra los límites del progresismo que obstruye las convergencias regionales. La renuncia de Argentina es una inmolación de las clases dominantes para doblegar a los trabajadores. El país renunció al principal auxilio financiero que le permitiría replantear su agobiante deuda externa.Leer texto completo [PDF]

BRICS II: Los dilemas de la desdolarización

Los BRICS pretenden contrarrestar los desequilibrios que genera el financiamiento internacional gratuito de Estados Unidos. El imperialismo del dólar trastorna a todas las economías y ya indujo muchos intentos de protección, pero el quinteto aporta inéditos basamentos para ese sostén. La urgencia de Rusia para neutralizar sanciones, contrasta con el resguardo chino de su competitividad y la cautela del trío enlazado con Occidente. Pero todos están empujados a defender sus monedas contra la agresividad estadounidense. La desdolarización depende del boomerang que genera la belicosidad del declinante imperio norteamericano. Ese declive explica el ascenso de los BRICS.Leer texto completo [PDF]

BRICS I: A tono con la fractura de la globalización

Leer texto completo [PDF]La guerra conta Irán apunta contra los BRICS y modifica la agenda de una coalición, que sustituyó la reforma de los organismos mundiales por la gestación de instituciones propias. La incautación de activos rusos precipitó ese giro que empalma con la multipolaridad. China apuntala su expansión económica y Rusia sus defensas geopolíticas, mientras que India, Brasil y Sudáfrica amplían su autonomía, manteniendo los puentes con Occidente. La atracción del quinteto converge con el rebrote general del desarrollismo.